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Está siendo un proceso lento y costoso; pero ya es una realidad: la comunicación corporativa ha dejado de ser un área encargada de gestionar mensajes para convertirse en una función estrechamente vinculada a la estrategia y al negocio. 

Este fue el principal consenso de la mesa que reunió a responsables de comunicación de Ferrer, IESE Business School, Vall Companys, Idilia Foods y la Basílica de la Sagrada Familia durante El Mirador: Comunicación corporativa, de invisible a imprescindible, organizado por el Col·legi de Màrqueting i Comunicació de Catalunya.


“Ahora estamos en todo el proceso de decisión”. Uno de los mensajes más repetidos fue que el director de Comunicación ya no puede limitarse a explicar decisiones adoptadas por otros. El gran reto consiste en garantizar la coherencia entre identidad, comunicación y percepción, evitando que la imagen que proyecta una organización se distancie de lo que realmente es. Soler también defendió que 

La profesión debe superar la “infección de los KPI de los canales”, una etapa excesivamente centrada en métricas digitales, para incorporar indicadores cualitativos que permitan comprender la percepción, la confianza y la reputación de los distintos grupos de interés.

Resulta imprescindible comprender cómo funciona el negocio y participar en las conversaciones estratégicas desde el primer momento.

Abandonar la cultura del silencio. Empresas tradicionalmente muy discretas, especialmente en sectores expuestos, han tenido que abandonar la cultura del silencio para adoptar una comunicación mucho más proactiva. 

Las crisis reputacionales han demostrado que la comunicación ya no puede limitarse a reaccionar cuando surge un problema. Las organizaciones necesitan trabajar con datos para anticiparse tanto a conflictos internos como externos. 

En este nuevo escenario, el papel del dircom consiste en aportar “confianza, visión y contexto”, convirtiéndose en uno de los principales asesores del equipo directivo.

Comunicación, confianza, coherencia y curación. La necesidad de entender el negocio fue otro de los mensajes compartidos por todos los participantes.

El futuro de la profesión puede sintetizarse en cuatro conceptos: comunicación, confianza, coherencia y curación. Los CEO tenderán cada vez más a convertirse en los auténticos chief storytellers de las organizaciones, mientras que el dircom asumirá el papel de asesor encargado de construir, ordenar y contextualizar ese relato.

Medir la construcción de relatos. Dirigir la comunicación de una institución con una enorme exposición pública implica gestionar simultáneamente una gran oportunidad y un riesgo permanente. 

Se hace necesario evolucionar los sistemas de evaluación para medir también el efecto que tienen los relatos construidos por las organizaciones, de forma que, además de el volumen de cobertura, incluyan la calidad del relato generado.

La medición de los activos intangibles. El trabajo del dircom trasciende ampliamente la relación con los medios e incorpora ámbitos como los asuntos públicos, la reputación, la coordinación con otras áreas corporativas o el análisis de indicadores estratégicos. 

Los activos intangibles son perfectamente medibles y que cada vez tienen un mayor peso en la competitividad y el valor de las compañías, por lo que la comunicación debe demostrar con datos su contribución al negocio.

Diagnóstico compartido. Más allá de las particularidades de cada sector, la mesa dejó un diagnóstico compartido:

  1. La comunicación corporativa vive una segunda gran transformación. La primera consistió en profesionalizar la función; la segunda pasa por integrarla definitivamente en la dirección de las organizaciones.
  2. El dircom del futuro ya no será únicamente el responsable del relato corporativo. Será quien ayude a interpretar el contexto, anticipe riesgos, conecte reputación y negocio y aporte una visión estratégica capaz de generar confianza en un entorno marcado por la incertidumbre, la polarización y la inteligencia artificial.


Los CEO se van apuntando al proceso. La comunicación corporativa no es patrimonio exclusivo de los directores de Comunicación. Ese fue el mensaje que trasladaron los CEO de Savills Barcelona y de Metropolitan, durante la primera mesa de El Mirador: Comunicación corporativa, de invisible a imprescindible. Ambos coincidieron en que comunicar forma parte del liderazgo y que solo funciona cuando está plenamente alineada con el propósito de la organización.

La marca personal de un directivo no debe competir con la marca corporativa, sino reforzarla. Comunicar implica asumir riesgos, pero el silencio también tiene un coste. 

Se trata de conectar comunicación, cultura corporativa y negocio bajo un mismo objetivo: construir organizaciones capaces de generar confianza y fidelidad a largo plazo.

La creciente presencia de la IA generativa ha resaltado la necesidad de establecer directrices en las salas de redacción para regular estas tecnologías. Un análisis realizado por Hannes Cools y Nick Diakopoulos sobre diversas guías existentes revela temas comunes como la supervisión humana, la transparencia, la responsabilidad y la privacidad.


Valores clave. 
Según el artículo, se identifican varios valores clave en las directrices para el uso de la IA generativa en las salas de redacción. A considerar:

  1. Supervisión: Las directrices enfatizan la importancia de la supervisión humana significativa en el uso de la IA generativa. Se destaca la necesidad de que los resultados generados por las herramientas de IA sean sometidos a un escrutinio crítico y verificados, complementados y fact-checkeados por expertos humanos antes de su publicación. Se enfatiza la autonomía humana y la primacía de las decisiones humanas.

  2. Transparencia: Se hace hincapié en la transparencia en el uso de la IA generativa en las salas de redacción. Las directrices sugieren que el contenido generado por IA debe ser etiquetado y que el uso de IA en la producción de noticias debe ser comunicado al público. Sin embargo, se menciona que esta transparencia puede variar según si la IA se utiliza como una herramienta complementaria o como una parte integral del flujo de trabajo.

  3. Usos prohibidos y permitidos: Las directrices incluyen una lista de usos prohibidos y permitidos de la IA generativa, aunque a veces se hacen excepciones. Se establecen condiciones explícitas de transparencia, responsabilidad y rendición de cuentas para estas excepciones. Se presta especial atención al uso de la generación de imágenes.

  4. Responsabilidad y responsabilidad: Se destaca la importancia de la responsabilidad y la rendición de cuentas en las directrices. Esto se aplica tanto al contenido publicado como a los valores como la precisión, imparcialidad, originalidad y transparencia. También se resalta la implementación de medidas de responsabilidad para el uso de datos y productos de IA, así como el uso de sistemas de IA técnicamente robustos y seguros para minimizar los riesgos.

  5. Intención estratégica de uso: Las directrices también reflejan los objetivos estratégicos de las organizaciones al implementar la IA generativa. Se mencionan motivaciones como el deseo de mejorar la originalidad, calidad e incluso velocidad, al tiempo que se enfatiza que la IA no debe reemplazar a los periodistas y se deben mantener los valores fundamentales como la independencia e imparcialidad.

  6. Formación: Aunque se menciona con menos frecuencia, algunas directrices hacen referencia a la formación y la capacitación como parte de la mitigación de los riesgos de la IA generativa y la rendición de cuentas y transparencia hacia el público.

En resumen, los valores clave de estas directrices incluyen la supervisión humana, la transparencia, la responsabilidad, la responsabilidad, la intención estratégica de uso y la formación. Estos valores buscan garantizar el uso ético y responsable de la IA generativa en las salas de redacción y preservar los estándares de calidad y principios periodísticos.

Foto:Imagen de Alexandra_Koch en Pixabay 

2021. Tendencias y transformación digital


 
Miquel Pellicer es director de Innovación en la agencia Interprofit. Su currículum es amplio y completo como periodista y antropólogo, una combinación muy, muy interesante. 
 
El pasado miércoles 20 de enero participó en los Coloquios Vitruvio, de la mano de Rafael Martín Aguado, socio consultor de la agencia de comunicación Rommel&Montogomery. Estas son algunas de los notas que tomamos durante el coloquio 2021. Tendencias y transformación digital: 

Las claves: 

  • audiencias fragmentadas (segmentación o verticalidad); 
  • cambian los intereses según las generaciones; 
  • generamos y consumimos opinión (contenidos); 
  • los medios (tradicionales) pierden influencia; 
  • los contenidos audiovisuales (virales) ganan importancia; 
  • pasar de informar (vender) a hacer comunidad; 
  • los periodistas necesitan aptitudes y actitudes, habilidades de construcción digital, de modos de trabajo (innovación, creación en equipo, espíritu crítico) y de prospectiva y elaboración de proyectos. 

Esto nos recordó lo que hemos leído sobre las crisis de confianza (prestigio) de las instituciones, sean estatales o privadas, de lo que escribió Alberto Tarifa en su artículo «La crisis de las instituciones». A los profesionales de la comunicación institucional y/o corporativa, el coloquio puede animar a replantearse el enfoque del trabajo hacia la construcción de comunidades, empezando por el cambio del nombre de la profesión: ¿cómo deberíamos llamarla?, ¿comunicación comunitativa?, ¿community planner? 

Más ideas en cascada: 

  • el principal reto es conectar contenidos, datos, creatividad y estrategias; 
  • generar confianza (que está a prueba) vs postverdad; oportunidades: fact cheking de fake news y fake images; 
  • audiencias con conciencia: el gran reto que espera detrás de la pandemia es el medioambiental; 
  • empresas con criterio (propósito): hay quien asegura que las marcas ya no son de las empresas, son de los consumidores (fans), que las modelan; 
  • personas antes que procesos, innovación antes que resultados, pocos controles; 
  • conexiones emocionales antes que ventas; la comunicación interna es más difícil (aún) que la externa; 
  • el nuevo liderazgo surge de la comprensión profunda del otro; 
  • innovación y proyectos que contemplen el corto plazo (esto evoluciona muy deprisa); 
  • nuevos territorios, nuevas plataforma, nuevas narrativas (datos, podcasts, asistentes de voz...). 
El coloquio dejó una cuantas preguntas muy interesantes en el tintero y tuvo que pasar deprisa sobre cada tema. Es de agradecer la capacidad de Pellicer para sintetizar respuesta con agilidad, pues solo tuvo 45 minutos para desgranar una experiencia y un conocimiento tan vasto como decantado. Recomiendamos revisar la grabación del coloquio; si siempre se aprende, en esta ocasión aprendimos mucho.
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